Crean un seminario permanente sobre arte cristiano en Roma
Reflexionar sobre el arte sagrado y hacerlo de manera interdisciplinar: es la idea que subsiste detrás del «seminario superior» nacido en Roma en la Academia Urbana de las Bellas Artes. Su presidente es Rodolfo Papa, historiador del arte, pintor y escultor.
«El proyecto de una Academia de las Bellas Artes nació hace años con la idea de tener un lugar donde acoger a un núcleo de estudiosos de distintas disciplinas entorno a cuestiones de arte, especialmente de arte sacro, para que los distintos saberes se pusieran en relación en una especie de "lugar común" en el que poder pensar el arte con todas sus dimensiones y su profundidad», subraya Papa.
El seminario superior, inaugurado en marzo y que tendrá lugar hasta junio, para después continuar en octubre, «expresa esta exigencia de compartir el saber que es fundamental para elaborar un pensamiento artístico», indica.
El seminario consiste en sesiones mensuales a cargo de un experto de arte en la sede de la Academia Urbana de las Bellas Artes.
En el seminario permanente se alternan conferencias de expertos y diálogo con el público. En la primera conferencia, a cargo del mismo Papa, quedó claro el papel del arte sagrado, proponiendo una reflexión sobre el concepto de la belleza «fundada en una profunda reflexión sobre el hombre y sobre Dios».
La idea del seminario es poner en común una reflexión entre teólogos, filósofos y artistas: «De hecho, si no hay comunión compartida de valores, si no hay una comunidad, no hay posibilidad de producir arte», revela.
«Obviamente el arte necesita por su propia naturaleza al artista, pero necesita también a personas que lo encarguen y a consumidores, es decir, personas que lo quieran y lo disfruten, que sepan desearlo, comprenderlo y valorarlo», observa Papa.
Uno de los objetivos del seminario es reflexionar sobre el Magisterio de la Iglesia y el arte, buscando cómo «volver a fundar un lenguaje artístico nuevamente universal, capaz de hablar realmente de todo el ser humano, trabajando para incluir el arte en un edificio del saber orgánico y no desarticulado, con la voluntad de reanimar el humanismo cristiano según las indicaciones del Santo Padre y del Magisterio».